SIEMBRA DE SUEÑO Y HAMBRE | Dayana Rada.

Comparte, difunde, cuestiona...

cuento

Siembra de sueño y hambre

Dayana Rada

Eduardo no podía dormir, tenía hambre y su estómago sonaba por lo vacío que estaba. Le dijeron que cuando no pudiera dormir cerrara los ojos, contara ovejas y el sueño llegaría, no le explicaron el por qué, pero decidió hacerlo. Cuando iba por la quinta oveja comenzó a pensar en caraotas, debía ser por sus ganas de comer y aunque trataba de seguir contando, pensaba en el alimento.

Así iba intercalando ovejas con caraotas. De repente, cuando iba por la décima oveja, escuchó que lo llamaron; en principio no identificaba de dónde venía la voz, hasta que bajó la mirada y un grano dentro de una vaina le dijo:
—Hola, niño, ¿puedes ayudarme a salir? Sola no lo consigo, hay una pequeña abertura en la parte superior, creo que por ahí salgo. ¿Me harías ese favor?
Eduardo no entendía que una caraota le hablara y encima le pidiera un favor. Incrédulo le preguntó:
—¿Por qué quieres salir? Cuando llegue tu cosecha lo harás.
—Estoy triste, cansada de esperar y además aburrida.

Como Eduardo no podía dormitar, decidió abrir la vaina y liberarla, lo que no esperaba era que junto con ella salieran las demás caraotas que habitaban ahí. Cuando alzó la mirada vio a un señor que se acercaba expresándole:
—¿Qué haces niño? No me dañes la siembra.
—Nada malo señor, solo admiro el lugar.
El señor vio cómo los granos comenzaron a saltar de un lado a otro sin rumbo y lo regañó:
—¡Niño!, qué desastre provocaste. Ayúdame por favor.
Los dos comenzaron a caminar, saltar o correr detrás de las caraotas que no querían ser atrapadas por temor de volver al mismo lugar. Ambos lograron atraparlas. Estando en sus manos, el señor le comentó a Eduardo:
—Hijo, mira el color negro, la textura y el tamaño, es un grano de excelente calidad. Este trabajo es de mucha paciencia y dedicación, me alegra que uno de los ingredientes del plato típico venezolano, sea cultivado por mí. Presume de tanto orgullo.

Ambos recogieron la cosecha cantando y bailando, porque ya era tiempo. El niño pensó en la caraota que quería salir sin saber que había llegado el momento e imaginó que ellas no tenían calendario para guiarse. En agradecimiento lo invitó a comer un plato de la comida que Eduardo ayudó a recolectar. Mientras comía pensaba que era muy extraño lo acontecido. Luego del festín culinario se quedó dormido pensando en el insólito día.

La voz de su mamá lo despertó a la mañana siguiente. El sonido de su estómago le hizo entender que tuvo un sueño, porque tenía más hambre que la noche anterior. Desconsolado, se levantó para ir a la escuela, sabía que en su casa no había comida, debido a la complicada situación económica de sus padres. Se bañó, vistió y peinó.

Sintió el olor de sus granos favoritos, su mamá las hacía muy sabrosas. Se dirigió a la sala pensando que el delicioso aroma venía del apartamento donde vive su amigo Marcelo. Él siempre tiene sus tres comidas incluyendo la merienda. Cuando su mamá lo llamó a la mesa, vio sorprendido un plato con caraotas negras, queso, arepas y mantequilla, no lo podía creer; va corriendo se sentó feliz, comió todo rápidamente quedando satisfecho. Ahora entendía un refrán que decía su abuela sobre la barriga llena. Suspiró y le preguntó a su mamá:
—¿Cómo llegó esa comida a la casa?
—Hijo, la verdad no sé. Anoche desperté en la madrugada y escuché voces, prendí la luz y estaban los granos de caraotas en la mesa. Me estaría volviendo loca si te dijera que las voces provenían de ellas. Después me calmé y supuse que fue tu papá quien las compró, no he podido conversar con él, porque salió muy temprano a trabajar.
—Claro mamá, fue mi papá quien las trajo. Las caraotas no hablan, —dijo sonriendo.

Dayana Rada

Dayana Rada

Nació en Caracas, Venezuela, y además de ser escritora estudió administración. Ha participado en diversos talleres que han enriquecido su talento, llevándola a publicar libros llenos de magia y aprendizaje como: El hijo de jade (2025), El bosque tropical de Sara y Carlos (2024) con Amalivaca Ediciones; Teresa Carreño y las notas desordenadas (2025), La negra más dulce (2022) con Sultana del Lago Editores y “Un espejo, dos miradas” (2024) Sir Alberto de Catia Editor. Fue premiada con la Beca de Estímulo a la Creación Literaria, por el Centro Nacional del Libro en Venezuela en 2019. Cuentos, reseñas, crónicas y poemas publicados en blogs y revistas digitales en México, Colombia y Venezuela.

@dayana.rada.autora