LA POETA DE CIUDAD JUÁREZ (para Susana Chávez Castillo, 1974–2011)
La poeta de Ciudad Juárez

Concibió una consigna la poeta de Ciudad Juárez
porque, en un país de por sí feminicida, su ciudad
desbordaba de un suplicio desconsolador, el calvario
de sórdidas desapariciones y asesinatos frecuentes,
tan difundidos y a la vez impunes, que parecía
no caber en palabras reclamo ni indignación suficiente,
menos aun cuando tal crueldad se convertía en cotidiana.
Algunas eran apenas niñas o adolescentes, la mayoría
trabajaba en maquiladoras, eran precarizadas todas,
pero ninguna merecía morir así, ninguna tuvo la culpa,
ninguna debió ser una más en el Mictlán por ser mujer.
La ciudad fronteriza se desangraba de esa herida
y pinchó a Susana Chávez el aguijón de la urgencia
que azotaba con crudeza e inclemencia su tierra natal,
la urgencia que no compartían las indolentes autoridades,
la tan punzante urgencia que brotó de su pluma en el 95,
cuando escribió “Ni una mujer menos ni una muerta más”.
Que la juarense señalara las atrocidades y alzara la voz
desde verso y activismo contra los desalmados crímenes
la volvieron incómoda e inconveniente… y en la madrugada
de día de Reyes de 2011, la violaron, asesinaron y mutilaron.
Tenía treinta y seis años y el hábito de escribir versos a mano
desde los once. Sus asesinos fueron tres adolescentes
que al final no cumplieron su sentencia completa.
Es fácil pensar que entonces fue una muerta más,
llanamente otra víctima entre muchas, pero ya hay un coro
de muchos millones de mujeres que enarbolan como emblema
el lema que Susana bordó con precisión:
tormenta de demanda deja huellas.
De un modesto eco inmediato, con el paso de los años
las esporas del verso de Susana germinaron en Argentina
y resonaron ampliamente y su doliente verdad hoy se extiende
por una Latinoamérica que mucho ha padecido y se enluta
por los difundidos matices sanguinarios de la misoginia.
Sí, los crímenes siguen y el ritmo institucional
tarda en reconocer el peso de la innegable dimensión
del género en este síndrome social. Para mucha gente
todavía resulta difícil hoy llamar feminicidios
a este trastorno mortal de nuestra colectividad.
Para Susana fue muy claro, dijo “ni una muerta más”,
y cada día más retumba el palpitar
de aquella voz valiente que reclamó justicia.
Ricardo Rosales De Paula Muñoz
(Ciudad de México, 1996). Poeta y traductor del inglés, latín, italiano y griego antiguo al castellano. Es pasante en la Licenciatura en Letras Clásicas de la UNAM con una propuesta de traductología y estilística aplicada a la musicalidad de la poesía grecolatina.
Su primer poemario, Polirritmia, explora en cinco tomos o “rapsodias” una vasta variedad de temáticas. La primera rapsodia, Como Aquiles y Patroclo (Nocturlabio Ediciones, 2023), aborda el homoerotismo con referencias clásicas. La segunda, Cuarentena (Nocturlabio Ediciones, 2024), trata temas lúgubres enmarcados en la pandemia. También es parte de la Antología Poetas Contemporáneos (2024) de la editorial argentina Revista Poética.