La niña
La niña
Abre los ojos y de nuevo está allí, con su batica ensangrentada. El hombre no puede moverse, la niña sí y va hacia él, arrastrando sus piecitos podridos. Fue mala idea arrojarla en el pozo, debimos sepultarla. Quiere decirle que ellos no fueron, que ya estaba muerta en la carretera, que él lo único que hizo fue quitarle la capucha… Quizás por eso se le aparece: ella no vio a los hombres que la mataron, pero sí a ellos, a él; Ramón asegura que no lo visita. Debimos sepultarte, pero no pudimos. Eras bonita y te quise cuidar de las tiñosas. Me recordaste a mis hijas. Te canté, te puse mi camisa de almohada; no creas que te tiré y ya. Además, no era un pozo: estaba seco y cubierto por hierba. Te merecías una tumba, pero no pudimos dártela. ¡Entiende! No recuerdo dónde fue, no puedo sacarte de ese lugar, ni llevarte flores. ¡Han pasado años! ¿Por qué sigues viniendo? Mi mujer se fue con las niñas, dice que si me atormentas es porque fui yo quien te mató, ¡pero yo no lo hice! ¡No lo hice, coño! Los ojos del hombre se llenan de lágrimas que caen sobre el cráneo también podrido. La niña apoya la cabeza en su pecho y aunque él no la escucha, le canta.

Amelia Apolinario
(Mayabeque, Cuba, 1997). Autora de El genio de la mermelada (Enlace Editorial). Está antologada en obras como Caballería Mutante, Biblioteca de sueños, Las esquirlas del silencio y La Herencia de los buenos muertos. Es egresada del XX curso del Centro Onelio Jorge Cardoso y miembro de la AHS.
Ha sido reconocida con múltiples galardones, entre ellos el Premio del XXXVI concurso literario Alfredo Torroella (2025), ganadora de En Pocas Palabras (2024), la Beca El Reino de este Mundo (2024), Premio Viña Joven, Chispa Joven y Benigno Vázquez (todos en 2024). Cuentos y poemas suyos han sido publicados en revistas nacionales y extranjeras.
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