Epitafios anónimos | Enrique Herrera
Epitafios anónimos
Dijo que sobre sus nombres se erigirían criptas
en neón y con ilustraciones celestiales,
para que habitaran licántropos
o nahuales.
Un hogar para los que no tienen forma específica.
Puede que un origen que también sirva de final,
donde alberguen aquellos que la tierra no quiso.
Expulsó identidades de sus cuerpos,
no brindó nada más.
En el exilio del espíritu fundó sus secretos
e instauró un conclave para decidir
quién sería la minoría maldita.
Aquellos cuyo nombre fue elegido
no tuvieron opción,
son del mundo y a él no pertenecen.
No se marcó en letreros brillantes,
ni se imputó su carga,
sólo se les brindó existencia,
una capa gris
y una entrada para su propia tumba.

Enrique Herrera
Estudiante de maestría en tecnologías cuánticas en la Rheinland-Pfälzische Technische Universität (Alemania). Se encuentra recordando lo que es escribir poesía. Ha publicado en las revistas Zur, Ibídem, Camaleón y Los Heraldos Negros.